A lo largo del tiempo he construido una rutina que me ayuda a activar el cuerpo, enfocar la mente y llegar mejor preparado a los partidos. No se trata de hacerlo perfecto, sino de ser constante y escuchar al cuerpo y a la mente.
Procuro dormir entre 7 y 9 horas, acostándome antes de las 11:00 pm, ya que el descanso es clave para rendir bien física y mentalmente.
Tiendo a hacer movilidad en las mañanas para que la sangre empiece a circular en el cuerpo y los músculos se empiecen a activar. Esta activación temprana me ayuda a preparar el cuerpo desde el inicio del día.
Suelo hacer peso máximo a una repetición de sentadilla en la mañana, como parte de mi rutina de fuerza y activación.
Trabajo en visualizar el partido. Visualizo haciendo ciertas jugadas y cómo resolverlas o qué hacer cuando estoy en distintas acciones. Durante el día me repito frases positivas para mantener el enfoque y la confianza.
Trato de leer un poco del libro que esté leyendo como una forma de mantener la mente activa y enfocada.
Por la tarde normalmente me veo una película o serie y después hago una siesta corta, no más de 30 minutos, para no entrar en el sueño profundo.
Esto es importante porque el ciclo del sueño funciona así: del minuto 0 al 5 se entra en la fase N1 (sueño ligero), del minuto 5 al 25 en la fase N2 (sueño más estable), del minuto 30 al 60 en la fase N3 (sueño profundo) y entre el minuto 70 y 90 aparece el primer sueño REM. Dormir más de 30 minutos hace que me levante más cansado que cuando me acosté.
En el camerino hago respiraciones profundas para relajarme y centrarme antes del partido.
Escucho siempre la misma música, principalmente Coldplay y Hans Zimmer, ya que me ayudan a entrar en un estado de calma, concentración y enfoque.